Sobre Mí

Soy Andie, tengo 34 años y nací en Monterrey, México. Me encanta todo lo que tenga que ver con el diseño y el emprendimiento, pero mi pasión es servir a los demás. Soy una persona muy emocional y abierta. Llevo 8 años de casada con mi esposo Jerry. Al año de casados atravesamos la prueba más grande en nuestra relación: la infertilidad. Tuvimos un largo camino lleno de retos, aprendizajes y transformación hasta llegar a recibir nuestro milagro, Ana Paula quien ahora tiene casi 3 años de edad.

Mi compromiso con Dios y el cumplimiento de su promesa me han hecho llevar mi testimonio a otras parejas. A consecuencia de mi experiencia actualmente soy maestra dominical en la Iglesia pues tengo el deseo de servir, pertenecemos a un estudio bíblico de matrimonios y además estoy estudiando un diplomado de Tanatología a fin de aprender más sobre las pérdidas y poder ser de mayor apoyo para quien lo requiera.

Gracias por estar aquí.

La historia fértil del diagnóstico infértil

Jerry y yo comenzamos una relación de novios cuando teníamos 18 años y 8 años después decidimos unir nuestras vidas para siempre por medio del matrimonio. El primer año de casados decidimos que yo me cuidara con anticonceptivos pues los hijos no eran parte de nuestros planes. Al año siguiente, algo nos dijo que estábamos listos para embarazarnos y entonces descubrimos un gran tema: la infertilidad. El mundo se nos vino encima. Tocamos fondo, yo realmente me deprimí y no sabía para dónde ir, no tenía información ni a nadie que me pudiera aconsejar o que ya lo hubiera atravesado también. Nunca me había sentido más sola que en ese momento. Fue entonces que decidimos buscar a Dios y crecer espiritualmente. Ahí encontré la paz que necesitaba sentir ante la prueba, Dios limpió mi vida completamente, alejándome de personas que no sumaban a mi vida, quitando malos hábitos y demostrándome que la infertilidad por la que atravesaba era una prueba fuera de mi control.

Fue ahí en dónde decidí fijar mi mirada en el cielo y no en la tierra. Empezamos a crecer espiritualmente, tomamos distintos cursos de matrimonios, tomé un diplomado de estudios bíblicos y me enfoque en pensar ¿qué quiere Dios de mi? y dejar a un lado el “¿qué quiero yo de Él?”. Haber tomado la decisión de involucrarnos más en la Iglesia cambió nuestra relación y nuestra vida para siempre.

Llegamos con el médico indicado después de 3 años sin diagnóstico que finalmente era una baja reserva ovárica, lo cual significa que tengo pocos óvulos. Nuestro matrimonio se enfrentó a retos muy profundos, teníamos muy poca comunicación, no nos entendíamos, no sabíamos si lograríamos ser papás. La fertilización in vitro era nuestra única opción, las probabilidades eran casi nulas de un 14% de éxito, la oración y la confianza en nuestro doctor era la única esperanza. El miedo a lo desconocido fue sin duda el mayor reto. Al estar ahí lista para que me aspiraran los óvulos en el quirófano, sólo tenía 2. Esos 2 se convirtieron en embriones, a las 6 semanas escuché 2 latidos, pero a las 8 semanas perdí uno. Esto además de ser un duelo inesperado, sembró en mí la duda constante durante todo mi embarazo.

Gracias a Dios y después de un embarazo muy complicado, logramos tener a nuestro milagro Ana Paula. Era tanto nuestro agradecimiento con Dios que prometimos compartirlo con otras parejas para dar esperanza y que atraviesen la infertilidad saliendo transformados y con un impacto positivo en sus vidas. En el proceso descubrimos el gran vacío que habíamos sentido por falta de comprensión, tabúes, etc. Es algo que tenemos en común todos los infértiles y por eso decidimos crear este espacio para ayudar a esas parejas que estén atravesando esta difícil enfermedad por medio de compartir nuestra experiencia.

Actualmente enfrentamos la infertilidad secundaria, y esa, es otra historia.

El “Por qué”

La manchita roja es literalmente el término con el cual me refiero a la menstruación. Esa mancha roja que vemos salir de nuestro cuerpo mes tras mes, la cual separa a la mujer del hombre. Para cada una de nosotras, verla nos trae un sinfín de emociones distintas y todo comienza desde ahí, desde esa manchita roja.

El Propósito

La manchita roja es una comunidad de infertilidad creada por mi para acompañar a parejas que no han podido embarazarse a causa de la infertilidad, compartiendo nuestro testimonio para que también encuentren claridad y esperanza, fortalezcan su matrimonio y tomen decisiones que les den paz sin miedo al resultado final.